Manzanillo Transmission Line
Oportunidad
La República Dominicana atraviesa una de las transformaciones energéticas más dinámicas del Caribe. La capacidad de generación renovable se ha cuadruplicado casi por completo desde 2020; el sector energético ha superado recientemente al turismo como el principal motor de inversión extranjera directa del país; y nuevos proyectos de generación están entrando en operación en todo el territorio nacional. Sin embargo, durante años, la capacidad de la red para transportar energía hacia donde se necesita quedó rezagada frente a su capacidad para producirla. Las provincias del noroeste, incluidas Monte Cristi, Valverde y Santiago Rodríguez, enfrentaban una inestabilidad crónica del voltaje, congestión en la red y acceso limitado a un suministro eléctrico confiable. Estos cuellos de botella restringían tanto el desarrollo económico como la calidad de vida, incluso mientras se construían nuevas capacidades de generación en zonas cercanas.
La Línea de Transmisión de Manzanillo, conocida localmente como la línea de transmisión Pepillo Salcedo – Guayubín – El Naranjo, fue concebida como una respuesta estratégica a esta brecha. Construida como una línea de 345 kV, de doble circuito y 128 kilómetros de longitud, sostenida por 321 torres de transmisión, el proyecto conecta el emergente polo energético de Monte Cristi con subestaciones clave y centros de demanda en todo el país. Al permitir la transmisión de energía proveniente de la planta de gas natural de Manzanillo, así como de activos eólicos y solares cercanos, la línea desempeña un papel fundamental en la integración de una matriz energética cada vez más diversificada al sistema eléctrico nacional.
Más ampliamente, el proyecto representa un paso decisivo dentro de la estrategia energética de largo plazo de la República Dominicana, que busca ampliar la capacidad del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) hasta 2028. Al reforzar la columna vertebral de alta tensión del sistema de transmisión, contribuye a la transición del país hacia fuentes de energía más limpias y diversificadas, fortalece la seguridad energética y posiciona a la región noroeste como una generadora neta de energía.
Enfoque
Para materializar esta oportunidad, CIFI estructuró y organizó hasta USD 28,8 millones en financiamiento de largo plazo para el proyecto, participando directamente junto con su Fondo de Deuda para Infraestructura Sostenible. El financiamiento se desarrolló bajo una estructura conservadora de project finance, respaldada por flujos de caja predecibles derivados de un contrato de reembolso con la Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED), operador estatal de transmisión.
La estructura fue diseñada para minimizar riesgos y garantizar la sostenibilidad financiera de largo plazo. El préstamo está respaldado por la cesión de los derechos de cobro asociados a las obligaciones de pago de ETED bajo el acuerdo de reembolso, proporcionando ingresos estables y denominados en dólares a lo largo del tiempo. Asimismo, el financiamiento fue desembolsado únicamente una vez que el proyecto estuvo completamente construido, en operación y formalmente aceptado por ETED, eliminando de manera efectiva los riesgos de construcción y desempeño para los prestamistas.
El papel de CIFI fue más allá de la estructuración financiera. La institución coordinó un exhaustivo proceso de debida diligencia que incluyó evaluaciones técnicas, legales y ambientales, garantizando el cumplimiento de estándares internacionales como las Normas de Desempeño de la IFC y la implementación de sólidas prácticas de gestión ambiental y social.
Al combinar financiamiento innovador con una rigurosa mitigación de riesgos y supervisión ESG, CIFI contribuyó a desarrollar una solución financieramente viable para un proyecto que es, al mismo tiempo, técnicamente complejo y estratégicamente relevante para el país.
Resultados
Ya en plena operación, la Línea de Transmisión de Manzanillo se ha consolidado como un componente fundamental de la infraestructura energética de la República Dominicana. Inaugurada el 7 de julio de 2025, su propiedad fue posteriormente transferida a ETED, garantizando la estabilidad operativa de largo plazo bajo la administración del operador nacional de transmisión.
Con una extensión de 128 kilómetros, la línea está completamente construida y preparada para facilitar la transmisión de hasta 1.200 MW de capacidad instalada a medida que nuevos proyectos de generación en la región noroeste se conecten progresivamente al sistema. Una vez operando a plena capacidad, se proyecta que la infraestructura permita la transmisión de aproximadamente 10.512.000 MWh de electricidad al año, fortaleciendo la estabilidad del sistema, particularmente en las regiones noroeste y centro-norte del país. Al conectar zonas históricamente desatendidas con importantes centros de demanda, como la región del Cibao y Santo Domingo, se espera que el proyecto mejore el acceso a electricidad confiable para aproximadamente 1.370.000 personas, contribuyendo directamente al Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 7: Energía Asequible y No Contaminante.
Su impacto va mucho más allá de la infraestructura física. El proyecto fortalece la resiliencia del sistema eléctrico nacional, reduce la dependencia de fuentes de generación aisladas y menos eficientes, y respalda los objetivos climáticos del país. Durante las fases de construcción y pruebas, generó 372 empleos en áreas como instalación, logística y supervisión, impulsando la actividad económica local y el desarrollo de capacidades técnicas. Además, dado que aproximadamente el 67 % de la fuerza laboral estuvo compuesta por trabajadores locales, el proyecto promovió la generación de ingresos y una participación económica más inclusiva a lo largo del corredor de transmisión, en consonancia con el ODS 8: Trabajo Decente y Crecimiento Económico.
Más allá de sus logros técnicos, la Línea de Transmisión de Manzanillo demuestra cómo el financiamiento estratégico de infraestructura puede impulsar cambios sistémicos y de largo alcance. A través de sólidas alianzas, una estructuración financiera robusta y un firme compromiso con la sostenibilidad, CIFI contribuyó a materializar un proyecto emblemático que no solo fortalece la red eléctrica nacional, sino que también impulsa el desarrollo sostenible, sentando las bases para un futuro energético más resiliente, inclusivo y bajo en carbono para la República Dominicana.
10,5 millones MWh
Transmisión anual de energía proyectada a plena capacidad
1,4 millones
Personas beneficiadas con un mejor acceso a electricidad confiable a plena capacidad
372
Empleos generados